La mejor manera de conocer la isla de Bali es por medio de un chofer privado -no hay nada como la comodidad de una camioneta con aire acondicionado y que te lleven como a una estrella de cine. Es económico, el servicio es impecable, seguro y por encima de todo, los choferes están encantados de hablar sobre la isla y sus costumbres con los turistas.Muchas de las observaciones en este blog vienen por cortesía de los choferes con los que compartimos nuestras aventuras.
Por otro lado, manejar en Bali es una empresa riesgosa y no recomendable -la mayoría del tráfico es de motos y no se respeta ninguna ley. Es común ver a familias enteras en una Vespa -papá, mamá y dos muchachitos. O un individuo manejando la moto con una mano, y con la otra, mandando un mensaje de texto por el celular.
En nuestro último día de aventura con chofer por la isla, fuimos hasta la ciudad de Ubud, el centro tradicional de las artes plásticas en Bali y sede de uno de los museos mas curiosos que he visto; el Blanco Renaissance Museum.
Parece ficción pero es la verdad: Don Antonio Blanco, un artista filipino de padres españoles, llegó a Ubud a principios de los años '50 buscando su paraíso tropical y vivió el resto de su vida en el mayor esplendor balinés. El hombre era pintor, con estudios en Nueva York y cierta influencia de los modernistas y abstractos españoles.Es indudable que Don Antonio la pasó muy bien. Se casó con una bailarina local, convenció al Rey de Ubud para que le cediera un par de hectáreas de terreno en la ciudad, pintó escenas de costumbrismo e innumerables desnudos de mujeres balinesas y dejó a su hijo mayor, también artista, como guardián y curador de un magnífico palacio-museo que en cierta manera recuerda el trabajo de Dalí.
El mundo del Museo Blanco está justo en la línea fabulosa que separa a lo sublime de lo ridículo, con jardines ornamentales de árboles frondosos, loros, guacamayas y tucanes; estatuas doradas en los techos, y un inmenso palacete de estilo meditarráneo, con sala de exhibición y estudio de artista.
A veces todo el entorno sobrepasa los límites de la excentricidad y del mal gusto, pero es indudable que el hombre era un genio de la promoción teatral. La calidad de las pinturas tiende a lo mediocre; con muchas repeticiones de los mismos temas de balinesas y jarras de agua, pero la artesanía de los marcos de los cuadros, y el ambiente del museo y los jardines hacen que este sea un destino recomendable para un día muy diferente.En ningún otro museo de arte nos han ofrecido jugos de frutas tropicales en medio de la exhibición, ni tienen a una docena de loros y tucanes domesticados que deambulan por las jardines y se entretienen jugando con los visitantes.
Estoy seguro que Elton John aprobaría lo fabuloso que es el Museo Blanco de Ubud.
Aqui va el link del museo, para que conozcan este lugar tan curioso e interesante.




