Sunday, June 21, 2009

3. El Museo Blanco de Ubud

La mejor manera de conocer la isla de Bali es por medio de un chofer privado -no hay nada como la comodidad de una camioneta con aire acondicionado y que te lleven como a una estrella de cine. Es económico, el servicio es impecable, seguro y por encima de todo, los choferes están encantados de hablar sobre la isla y sus costumbres con los turistas.

Muchas de las observaciones en este blog vienen por cortesía de los choferes con los que compartimos nuestras aventuras.

Por otro lado, manejar en Bali es una empresa riesgosa y no recomendable -la mayoría del tráfico es de motos y no se respeta ninguna ley. Es común ver a familias enteras en una Vespa -papá, mamá y dos muchachitos. O un individuo manejando la moto con una mano, y con la otra, mandando un mensaje de texto por el celular.

En nuestro último día de aventura con chofer por la isla, fuimos hasta la ciudad de Ubud, el centro tradicional de las artes plásticas en Bali y sede de uno de los museos mas curiosos que he visto; el Blanco Renaissance Museum.

Parece ficción pero es la verdad: Don Antonio Blanco, un artista filipino de padres españoles, llegó a Ubud a principios de los años '50 buscando su paraíso tropical y vivió el resto de su vida en el mayor esplendor balinés. El hombre era pintor, con estudios en Nueva York y cierta influencia de los modernistas y abstractos españoles.

Es indudable que Don Antonio la pasó muy bien. Se casó con una bailarina local, convenció al Rey de Ubud para que le cediera un par de hectáreas de terreno en la ciudad, pintó escenas de costumbrismo e innumerables desnudos de mujeres balinesas y dejó a su hijo mayor, también artista, como guardián y curador de un magnífico palacio-museo que en cierta manera recuerda el trabajo de Dalí.

El mundo del Museo Blanco está justo en la línea fabulosa que separa a lo sublime de lo ridículo, con jardines ornamentales de árboles frondosos, loros, guacamayas y tucanes; estatuas doradas en los techos, y un inmenso palacete de estilo meditarráneo, con sala de exhibición y estudio de artista.

A veces todo el entorno sobrepasa los límites de la excentricidad y del mal gusto, pero es indudable que el hombre era un genio de la promoción teatral. La calidad de las pinturas tiende a lo mediocre; con muchas repeticiones de los mismos temas de balinesas y jarras de agua, pero la artesanía de los marcos de los cuadros, y el ambiente del museo y los jardines hacen que este sea un destino recomendable para un día muy diferente.

En ningún otro museo de arte nos han ofrecido jugos de frutas tropicales en medio de la exhibición, ni tienen a una docena de loros y tucanes domesticados que deambulan por las jardines y se entretienen jugando con los visitantes.

Estoy seguro que Elton John aprobaría lo fabuloso que es el Museo Blanco de Ubud.

Aqui va el link del museo, para que conozcan este lugar tan curioso e interesante.

Monday, June 8, 2009

2. Identidad Balinesa

En palabras de un conductor de taxi: primero soy balinés, y despues soy indonesio.

La religion hindú fue llevada a Bali por mercaderes y exploradores del subcontinente indio hace mas de mil años. Actualmente más del 90 por ciento de los balineses son fervientes creyentes -un contraste con el resto de Indonesia, el país musulman mas grande del mundo.

Es imposible salir del hotel sin percibir el caracter hindú de la isla -ofrendas a Ganesh y Shiva con platos de arroz, frutas y caramelos en las aceras y en las guanteras de los taxis, templos ricamente decorados a la orilla de la carretera, imágenes de guardianes celestiales y animales alados, vigilando las entradas a los templos para impedir que los demonios y almas perdidas perturben las ceremonias.

La comunidad y la familia son tan importantes como la religión y estan entrelazadas en las creencias espirituales de la isla -todos los balineses mantienen una conexión con sus pueblos de origen y retornan a ellos durante el año nuevo del calendario balinés.

Este dia tan importante -el dia del silencio- marca el inicio del nuevo ciclo lunar y es donde las familias y los ancestros se reunen para meditar, reflexionar y dar gracias a los dioses. En este día no hay nada abierto en Bali -ni siquiera el aeropuerto internacional funciona- y los turistas deben permanecer encerrados en los hoteles o villas.

Además del caracter religioso, los balineses tienen peculiaridades de carácter que ya hemos vivido en Venezuela y que de cierta forma resultan familiares -la idea de llegar quince minutos tarde a una cita es normal, los taxis manejan alocadamente, los cornetazos y pitos de los fiscales suenan a toda hora, la burocracia estatal es de proporciones legendarias, y hay una disparidad economica muy marcada entre pobres y ricos.

Sin embargo, la gente es sencilla, limpia y amistosa. Los crimenes violentos son casi desconocidos -en parte, producto de un país donde existe la pena de muerte, y en parte por las consideraciones religiosas sobre la reencarnacion y el karma para los que fueron malvados en esta vida. Tal vez para el turista el principal peligro es ser engañado por algún tendero o taxista inescrupuloso -pero el cambio de dolares a rupias es tan favorable y los montos son tan pequeños, que este termina siendo un "crimen" fácil de perdonar.

Comprar en Bali es un ejercicio en negociación y paciencia. El vendedor siempre comenzará por sugerir un precio cuatro o cinco veces superior al verdadero valor del producto, y depende del turista responder con una contraoferta igualmente absurda. Dependiendo del desenlace de la negociación, el vendedor termina por envolver lo comprado y entregarlo en una bolsa al turista comprador.

En la bolsa hay método, y como me explicó un conocido, el color de la bolsa le indica a los otros vendedores del mercado como es el comprador:
  • Bolsa blanca, para el que no negocia el precio que se indica. Este es el comprador ideal.
  • Bolsa roja -o con bandas blancas y rojas- para el que sabe algo sobre negociar.
  • Bolsa negra indica que el comprador es un tigre y la negociación va a ser larga.
Creo que en todos los sitios del mercado -excepto en uno- nos dieron bolsas negras. Sin embargo vimos a varios occidentales con bolsas blancas, y pensamos con cierta satisfacción en que al menos le estan dando algo de vuelta a la comunidad que los ha tratado con tanta estima.

Saturday, June 6, 2009

1. La Isla del Amanecer

Estoy viendo el amanecer desde la terraza de la villa donde Jennifer, Gabriel y yo nos estamos hospedando en nuestra gran semana de vacaciones en Bali.

Desde hace varias semanas hemos planeado y afinado los detalles para hacer de este viaje un merecido descanso en la rutina y trajín de vivir la vida de tres gatos solos en el otro lado del mundo. Además estamos de celebraciones; el décimo aniversario de nuestro matrimonio, el noveno cumpleaños de Gabriel y una invitación para asistir a la boda de una amiga llamada Gabriella.

Coincidencias de la vida.

La isla de Bali -en idioma local, El Amanecer de los Dioses- es en la actualidad una de las provincias más prósperas de Indonesia, gracias a la industria del turismo. Tradicionalmente la economía local estuvo basada en la agricultura, y gracias al fértil suelo de la isla, cortesía de la media docena de volcanes que aún son parte fundamental de la cultura balinesa, los agricultores pueden recoger tres cosechas de arroz al año.

El centro de la isla es montañoso -al igual que en la Cordillera de la Costa en Venezuela- con pueblos y ciudades a mas de mil metros de altura. Aquí el clima es menos caluroso, con lluvias y chaparrones ocasionales, y la agricultura es complementada con legumbres, frutas y especias.

El paisaje del centro de Bali está dominado por terrazas de arroz, montañas y lagos -los reservorios naturales de agua de lluvia que nutren a los campos de arroz de toda la isla.

En los ultimos treinta años la isla se ha convertido en uno de los destinos exoticos más visitados en el suroeste de Asia, y la construcción y los servicios han tenido un crecimiento explosivo. La parte sur de la isla se ha desarrollado a un nivel similar al de Cancún o Margarita. Sin embargo, la cultura y el arte de Bali siguen intactos y son una de las principales atracciones. Solamente basta con alejarse de la costa sur para poder apreciar la belleza de este lugar tan afortundo.

Por donde quiera hay flores, vegetación y paisajes exoticos en Bali. La verdad es que la isla es increiblemente fotogénica, y la amabilidad y sencillez de la gente hace que uno se sienta bienvenido y apreciado.

Si a esto se le agrega el exotismo asiatico, el colorido de la religion hindú, y una tasa de cambio que hace que una cerveza fría cueste el equivalente a un dólar, no cabe duda de que Bali es un destino fantástico.